En las parejas donde los dos miembros trabajan, y además tienen un estatus laboral similar, estadísticamente tiene lugar una menor incidencia de violencia de género, tal y como se desprende de un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M).
El trabajo, que ha utilizado los datos de las macroencuestas de violencia de género del Instituto de la Mujer, ha sido publicado en Applied Economics.
Igualdad laboral
Así como la violencia de género es menor cuando hay un estatus laboral similar (solo un 1%), cuando el hombre no trabaja, el riesgo de violencia puede aumentar en la medida en que se ve cuestionado su rol tradicional como sustentador de la familia. Tal y como abunda en ello uno de los investigadores, César Alonso, del departamento de Economía de la UC3M:
Es más probable que estas parejas más igualitarias compartan valores que cuestionen los roles de género más tradicionales, particularmente los asociados al papel dominante del varón y su actitud ante la violencia.
El estudio también sugiere que una mayor educación tiende a reducir el riesgo del maltrato doméstico, y que cuanto mayor es la edad de la mujer, mayor es también la probabilidad de sufrir violencia de género.
Imagen | Blast 707 Photography
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molleradura
Una estadística que viene a confirmar que la solución es la supresión de roles.
Porque si somos económicamente dependientes, no podemos ser ni libres ni iguales.
Pero si somos económicamente independientes, podemos ser libres e iguales.
Y políticas de igualdad para lograrlo, medidas tales como:
- Alargar e igualar las bajas paternidad/maternidad y que sean intransferibles, porque criar a los hijos debe ser al 50%.
- Poner cuotas del 50%/50% para la incorporación de todos los nuevos funcionarios.
- Reducción de jornada laboral, porque si hace 60 años el hombre trabajaba 50 horas y la mujer hacía de ama de casa, ahora deberíamos trabajar 35 horas cada uno, y compartir las tareas de casa al 50%.
No se trata de favorecer a la mujer, se trata de favorecer a la sociedad retirando los roles que eran más adecuados para la edad de piedra, pero no son adecuados para un mundo civilizado.